Liquidez: el dinero que tienes y el dinero que puedes usar
No todo el patrimonio sirve igual cuando hace falta dinero. La liquidez mide lo rápido que algo se convierte en efectivo sin perder valor.
Javier Conde
2 min de lectura
Imagina a dos personas con el mismo patrimonio: 200.000 euros.
La primera los tiene en una cuenta bancaria. La segunda, en un piso que tiene alquilado.
Un martes cualquiera, a las dos se les estropea el coche. La reparación cuesta 3.000 euros.
La primera hace una transferencia y listo. La segunda tiene un problema. No puede vender un trozo del piso. Y venderlo entero lleva meses.
Las dos son igual de ricas. Pero no tienen la misma liquidez.
Qué es la liquidez
La liquidez mide lo rápido que algo se puede convertir en dinero disponible. Y, sobre todo, sin perder valor por el camino.
El efectivo es lo más líquido que existe. Ya es dinero.
Un depósito a plazo es algo menos líquido. Se puede cancelar antes de tiempo, pero a veces con penalización.
Una vivienda, un local o una participación en una empresa familiar son poco líquidos. Tienen valor, pero convertirlo en euros requiere tiempo, gestiones y, a veces, aceptar un precio peor si hay prisa.
Por qué importa
La vida no avisa. Una avería, una oportunidad, un cambio de trabajo.
Quien no tiene liquidez a veces se ve obligado a vender algo valioso en mal momento y a mal precio. Eso es caro, aunque no aparezca en ningún extracto.
Por eso se suele hablar de tener un colchón: una parte del dinero accesible para imprevistos, separada del resto.
El otro lado de la moneda
Más liquidez no siempre es mejor. El dinero que está siempre disponible suele generar poco rendimiento.
Lo poco líquido, en cambio, a menudo compensa esa espera con más potencial.
La clave no es elegir una cosa u otra. Es saber qué parte del dinero puede necesitarse pronto y cuál puede esperar.
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